Esta es la página de: Alexis Pereira

"Gonchi" Serás eterno...


El auto de Gonchi se estrelló a 260 kilómetros por hora.
El cielo ganó un ángel en la curva

El automóvil encaró la cerrada curva, los neumáticos levantaron una nube de humo pero, en lugar de frenar, siguió corriendo a toda velocidad hasta darse contra el muro de contención lateral y luego contra uno de hormigón sobre el que saltó. "Gonchi" Rodríguez moría en la cima de su carrera deportiva.
Gonzalo Rodríguez intenta frenar el automóvil en carrera antes de llegar a la curva. El auto sale de pista, embiste un cartel de propaganda y pasa por encima de la contención de neumáticos. . Las ruedas delanteras del automóvil ya tocaron la tierra, después de dar dos vueltas en el aire y de atravesar unos arbustos que estaban en la línea de la pista.

Gonzalo Rodríguez, de 27 años, había completado 10 vueltas el viernes durante su clasificación y consiguió su mejor tiempo en la novena, para clasificarse en el puesto vigésimo cuarto a más de dos segundos del autor de la "pole". En momentos del fatal accidente, intentaba mejorar la clasificación, cuando al parecer se le trabó el pedal del freno de su Pensek Lola-Mercedes, lo que desencadenó la tragedia.

El cuerpo del más prometedor piloto uruguayo del momento partirá de California hoy a las 16.00 horas de Uruguay. El equipo del competidor puso a disposición de la familia un avión para efectuar el traslado.

Gonchi Rodríguez tripulaba un Penske Racing Lola-Mercedes, con el que sufrió el accidente durante las prácticas, en su segunda incursión en esa categoría, que sería la última por este año, según había expresado el piloto en entrevistas concedidas semanas atrás en Montevideo.

 

CARRERA SIN CONTROL

El monoplaza del piloto uruguayo se salió de la pista a la altura de la curva "Cork Screw" tirabuzón) y se estrelló contra la barrera de neumáticos de protección y después contra el muro de cemento. El bólido salió despedido unos diez metros, cayó sobre una valla publicitaria y terminó de aterrizar boca abajo fuera de la pista. El circuito de Laguna Seca tiene 3 kilómetros 400 metros de extensión e incluye cuatro curvas cerradas. De acuerdo con las primeras informaciones el auto viajaba a 260 kilómetros al estrellarse.

Una de las primeras versiones atribuyó el accidente a un posible bloqueo del acelerador, lo que habría provocado que el auto continuara su veloz carrera hasta dar de lleno con las barreras de contención y la pared de cemento, sobre la que "saltó". Sin embargo, voceros del equipo de "Gonchi" negaron horas después la hipótesis. "Queremos dejar en claro que el mecanismo de aceleración estaba trabajando correctamente al momento del accidente", dijo el director gerente de Ilmor, Paul Morgan. "Acabamos de extraer la información pertinente al motor y todo demuestra que el acelerador estaba funcionando correctamente".

La carrera se detuvo inmediatamente y el piloto fue trasladado en ambulancia al Hospital de la Comunidad de Monterrey Península, donde falleció a causa de la múltiples heridas sufridas en la cabeza y en el cuello, según informó el doctor Steve Olvey, responsable médico del campeonato.

"Gonchi" Rodríguez, que fue declarado muerto 10.10 hora local, había cronometrado un tiempo de 70.717 en su vuelta más rápida y su promedio de velocidad había sido de 182,774 kilómetros por hora.

 

UN MINUTO DE SILENCIO

En el estadio Centenario, antes de iniciarse el cotejo por el Torneo Clausura entre Nacional y Liverpool, se cumplió un minuto de silencio en homenaje al desaparecido piloto, que competía regularmente en la Fórmula-Uno Junior, en la que se encontraba en la segunda posición en la tabla general de la competencia.

Rodríguez participó este año también en el Campeonato Internacional de Fórmula 3.000 con el equipo "Astromega" y logró la victoria en el más mítico de los grandes premios, el de Mónaco. Este año ocupaba la segunda plaza en la general del certamen por detrás del ya matemáticamente campeón, el alemán Nick Heidfeld.

En 1998 ya había logrado su primer triunfo en esta categoría, al imponerse en el Grand Prix de Bélgica. La de este fin de semana era la segunda participación del uruguayo en el certamen CART. En la anterior, se clasificó duodécimo.

Esta es la primera víctima mortal de un piloto de CART desde Jeff Krosnoff, que falleció durante una carrera en Toronto en julio de 1996.


Gonchi se lo dijo a su padre en la última conversación telefónica
El acelerador había fallado antes

En el día de ayer a las 11:15 horas el padre de Gonzalo Rodríguez (Jorge) recibió una llamada desde los Estados Unidos.

Del otro lado de la línea "Gonchi" le relataba sobre lo sucedido en la primera jornada de clasificación. Allí hizo a todo lo ocurrido, pero también se dijo estar preocupado por un problema técnico que hacía que su acelerador se trabara.

Le especificó que en las pruebas del viernes el Lola acusaba una falla que se si repitiera en carrera podía ser el origen de un grave problema.

Minutos después de las 14 horas, sonó el teléfono de Jorge Rodríguez. Una voz desconocida le anunciaba algo que jamás habría imaginado que iba a escuchar: su hijo, Gonzalo, había muerto. El informante era un sacerdote católico de Estados Unidos.

Al menos 50 personas pasaron ayer por la casa de Gonchi Rodríguez, para sufrir juntos la muerte del joven piloto.

El aire en el jardín se podía cortar con un cuchillo. Hasta el más recio mostraba sus lágrimas y las caras transmitían todas el mismo sentimiento: nadie podía creer lo que había sucedido.

Sobre el césped de la casa ubicada en la calle Millington Drake esquina Lieja, se formaban grupos de amigos y familiares de Gonchi. Pero las palabras eran pocas. Más que nada sentían que debían estar allí y compartir el llanto.

También había gente en la vereda. Sentados sobre un pequeño muro en la entrada de la casa, un grupo de jóvenes miraba al piso, sin consuelo. Eran muchos los jóvenes de entre 20 y 30 años.

Cada pocos minutos alguien llegaba a la casa, con lágrimas en sus ojos. Abrazos interminables recibían a cada familiar o amigo. La tensión estaba a flor de piel. "¿Usted es fotógrafo?", preguntó un allegado a la familia al reportero gráfico de EL PAIS. Luego de confirmar su sospecha, agregó "no saque una sola foto porque le voy a romper la boca".

No fue fácil tranquilizar al hombre. Sin embargo, pocos minutos después, con la cabeza un poco más fría, volvió a acercarse al fotógrafo: "disculpe, pero es lo que me salió decir en el momento; acá estamos todos muy mal y fue una reacción que no pude evitar", explicó de forma amigable.

Minutos después contó que había recibido un llamado de alguien a quien no veía desde hacía mucho tiempo y que esa persona le anunció lo que había sucedido. "Pensé que era una broma de mal gusto; no entendía nada"; sus ojos estaban irritados por las lágrimas y su voz se quebraba con cada palabra.


Pocas horas antes de la tragedia había recorrido el circuito en bicicleta
El destino ganó la carrera

Apenas pocas horas antes de la tragedia, Gonchi Rodríguez había recorrido en bicicleta el circuito de Monterrey. Comentó que estaba prendado de la zona del "tirabuzón", la curva donde finalmente encontró el final una carrera destinada a los más altos honores deportivos.
"La curva del tirabuzón me llamó la atención. Al estar en la cima de la montaña llama más la atención por las subidas y bajadas que tiene. En un repecho, no habíamos tomado el suficiente impulso y nos quedamos con las bicicletas en medio del mismo. Después nos vinieron a sacar porque no quieren que los pilotos estén en contacto con el circuito, pero en mi caso, por ser la primera vez, me resultó espectacular para manejar. El auto ya está pronto y con todo en condiciones para salir a pista mañana para realizar la primera prueba clasificatoria. Saldremos a pista con una puesta a punto en el auto utilizada de ediciones anteriores por mi compañero de equipo, Al Unser Junior".

Gonzalo Rodríguez había recorrido en bicicleta junto a su primo Nacho el circuito Monterrey apenas horas antes de la tragedia. Estas habían sido sus primeras impresiones sobre la pista emitidas a los efectos de un reportaje telefónico publicado el viernes en EL PAIS, antes de las truncadas 300 millas de emociones y 80 vueltas en el difícil trazado de Monterey que prometía el piloto uruguayo.

Pese a sus jóvenes 27 años, "Gonchi" se había ganado el afecto de sus compatriotas, en consideración a su humildad y a su permanente esfuerzo por lograr siempre nuevos triunfos para su promisoria carrera, que lo había catapultado al estrellato en la incipiente Fórmula Uno Junior.

Sus buenos desempeños bajaron mucho el presupuesto de su campaña en la categoría, para la cual debía conseguir anualmente no menos de 500 mil dólares para poder participar en la misma.

Fue un empecinado solitario que se abrió camino con su propio tesón, contactando personalmente a los empresarios que podían aportarle el auspicio imprescindible para solventar su ascendente trayectoria en el automovilismo internacional. En cada uno de sus triunfos, Gonzalo dejaba su actividad para venir al Uruguay a agradecer el apoyo económico a sus patrocinantes.

Aunque la muerte lo sorprendió en la serie Cart FedEx (la Fórmula Uno en version estadounidense) en un Penske Racing Lola-Mercedes, el deportista en la actualidad trabajaba en la escudería Astro Mega-Benetton, de la Fórmula 3000 europea.

La brillante carrera de Rodríguez lo había convertido en candidato a convertirse en piloto de Fórmula Uno y en los últimos meses había trascendido que varias escuderías pretendían su concurso, pese a lo cual uruguayo apuntaba fuerte sus baterías a consolidar su currículum profesional en los Estados Unidos, en donde consiguió puntos en su primera carrera. Fue el duodécimo corredor en conseguir tal resultado.

A los 13 años, su padre, un entusiasta del automovilismo y él mismo ex corredor, le regaló un kart. Después de salir campeón nacional en esa disciplina viajaron a Europa y allí logró el ingreso a los mejores circuitos del mundo.

Al finalizar Gonchi sus estudios secundarios, la familia Rodríguez ya no podría enfrentar los gastos que representaba la Fórmula 3 Sudamericana, porque carecía de auspiciantes. Su inminente partida al exterior coincidió con problemas económicos derivados de la venta de un frigorífico de propiedad familiar.

En 1992 Rodríguez partió a España a competir en una categoría más económica y salió --ese año-- vicecampeón español, con lo que cerró su proyecto de realizar en su país cursos de abogacía.

De España, el corredor partió a Inglaterra, donde logró el tercer puesto en el campeonato británico de Fórmula Renault en 1994. Despúes vinieron dos años de dificultades económicas porque no lograba llegar a los auspiciantes necesarios, pese a contar con varias firmas prestigiosas locales.

Ese año en Europa demostró su potencial obteniendo el primer puesto en Bélgica, Alemania y Mónaco, en mayo último, en la Fórmula-Uno Junior (ex 3000 europea).

Fue precisamente en Mónaco donde tuvo su momento de gloria al recibir los aplausos de los asistentes a una fiesta de gala en presencia de la familia real monegasca, automovilistas y actores famosos.

Gonchi Rodríguez vistió esa noche un esmoquin adquirido a último momento, ya que por cábala y por su propia humildad prefirió no llevarlo. Esto pinta de cuerpo entero la personalidad del ídolo uruguayo.

Según confesó, en las horas posteriores a la principal carrera de su vida estaba muy emocionado, pero fiel a su carácter introvertido y calculador prefirió resguardarse para la competencia siguiente. "No sé festejar", confesó. "Lo que pasa es que mi mente va a otra velocidad. Siempre estoy pensando en lo que viene. Esa semana, además, había sido de mucho trabajo. Personalmente había presionado mucho a los mecánicos. Pero en verdad no pensaba que lo iba a lograr", dijo Gonchi de regreso a Montevideo pocos días después de su logro en Mónaco

Su estadía en la ciudad a mediados de mayo se convirtió en una fiesta popular. Fue reconocido con una visita al presidente Sanguinetti, pero además se le comunicó que una carrera de autos antiguos que se lanzaba oficialmente por esos días en Montevideo llevaría su nombre en señal de su ascendente estrellato automovilístico.

En aquellos días, Gonchi dijo que si fuera político trabajaría para impulsar en el país el deporte y el arte, en el convencimiento que estas dos disciplinas son las que "hacen conocer un país en el resto del mundo". "Por suerte todavía somos un país con sed de ídolos. Esto no es un palo para el fútbol, pero por suerte tenemos un deporte como el automovilismo que nos da las satisfacciones que no nos dan otros. Conmigo y con Trelles, sería la primera vez que tenemos deportistas en estas disciplinas peleando en lo más alto, cada uno en sus respectivas categorías", concluyó.

 

Un pícaro genio

Despeinado, la mirada de Gonchi comenzaba con su sonrisa. Ya era a los 7 años el niño que nos conquistaba. Costumbre que fue creciendo a través de estos 20 años de Deportista. Increíble resulta escribir estas líneas cuando todo estaba listo para seguir su creciente carrera, muy de cerca, en otro paso hacia el futuro que a nadie prepara para esto. Desde Colonia hasta la Redacción, un funcionario de Caminera, un joven en una estación de servicio, la pregunta de alguien que no conocíamos sobre la veracidad del hecho bárbaro, todo nos fue metiendo en la tragedia.

Nacido para lo que hacía hasta ayer, mantuvo a través de estos 20 años una actitud madura, varonil y por sobre todo, humilde. No creció por autosuficiencia. Avanzó por el sacrificio del bajo presupuesto, la paciencia puesta a prueba con resultados que llegan, cuando llegan, con el tiempo. Su última entrada a la Redacción fue muy similar a cualquier acto de irrumpir sin interrumpir, sin decir "aquí estoy yo".

Para los de nuestra generación, la bofetada hizo el mismo efecto del sufrido en 1964. Beco Passadore dejaba su vida también un una prueba internacional, en Buenos Aires y el Deporte recibía la sombra de un manto negro, sin piedad.

La imagen de ESPN dará para análisis que hoy no son apropiados de integrar a este momento de horror y retroceso. Se entrecruzan a un primero de mayo que nos privó de Senna. Bastante más cerca, la traza de un Schumacher que salvó su vida porque ese no era su día. Y el alemán lo sabe.

Estaba muy cerca en el mejor lugar, en el mejor momento de su vida, física y anímicamente potenciado. El viernes hablábamos "de la mejor vidriera" sin saber que estábamos tan cerca de creer que la bandera a Cuadros se volvería tan negra y que su significado en términos deportivos, se identificaba con el fin de una vida tan llena de ganas de competir, de ganas de devolver, de ganas de festejar con todos.

Hoy Uruguay llora la caída de un ídolo, pícaro y genial.

* (Periodista especializado en automovilismo. Fue presidente de la Federación Uruguaya de Karting en los inicios de Gonzalo Rodríguez)

ESCRIBE
DIEGO LAMAS *


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